Ideas ·
La incertidumbre como materia prima
Una reflexión a partir de Nietzsche y Schopenhauer.
Quizá uno de nuestros errores más frecuentes sea esperar a tener certezas antes de empezar a vivir.
Queremos comprender todas las consecuencias antes de decidir, eliminar el riesgo antes de actuar y encontrar una respuesta definitiva antes de formular la siguiente pregunta.
Nietzsche nos propone otra posibilidad: la vida no consiste en descubrir un camino completamente trazado, sino en atrevernos a construirlo. La dificultad, el conflicto y la incertidumbre pueden convertirse en materia prima de nuestra transformación.
Schopenhauer introduce una advertencia necesaria. Nuestra voluntad desea constantemente, y cada deseo satisfecho puede abrir la puerta a uno nuevo. La búsqueda de seguridad absoluta no necesariamente nos libera de la inquietud.
Entre ambos aparece una tensión que me interesa especialmente.
Actuar sin exigir certezas. Desear sin convertir cada deseo en una obligación. Construir una vida propia sin pretender controlar todas sus circunstancias.
Quizá la madurez no consista en eliminar la incertidumbre, sino en aprender a convivir con ella sin renunciar a crear.
Y quizá ahí exista también una conexión con el jazz: conocer la armonía, escuchar a los demás y tener el valor de improvisar cuando llega nuestro turno.